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domingo, 5 de abril de 2015
viernes, 3 de abril de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
Pongamos cara y vida a la Ciencia. WOLFGANG PAULI.
Wolfgang Ernst Pauli (Viena, 1900 - Zurich, 1958) Físico austriaco nacionalizado
estadounidense. Con tan sólo veinte años escribió un artículo
enciclopédico de más de doscientas páginas sobre la teoría de la
relatividad. Nombrado profesor de la Universidad de Hamburgo en 1923, un
año más tarde propuso un cuarto número cuántico, que puede adoptar los
valores numéricos de ½ o -½, necesario para poder especificar los
estados energéticos del electrón.
Más adelante se verificó la existencia de estos números
cuánticos, denominados de espín, representativos de las dos direcciones
posibles de giro sobre el eje de rotación de los fermiones. En 1925
introdujo el principio de exclusión, que clarificó de forma inmediata la
estructuración de los átomos en la tabla periódica. En 1928 ingresó en
el Instituto Federal de Tecnología de Zurich como profesor de física
teórica. Bajo su dirección, esta institución se convirtió en un
importante centro de investigación en los años precedentes a la Segunda
Guerra Mundial.
A finales de la década de 1920 observó que
cuando se emite una partícula beta (electrón) desde un núcleo atómico,
por lo general se produce una pérdida de energía, lo cual constituye una
flagrante violación de la ley de conservación de la energía. Para
explicar el fenómeno, Pauli propuso en 1931 la existencia de alguna
partícula (denominada con posterioridad neutrino por Enrico Fermi)
eléctricamente neutra y de masa nula o prácticamente inapreciable, y
cuya desaparición pasa inadvertida, dado que interactúa con la materia
de forma muy débil. El neutrino no pudo ser detectado como entidad hasta
1956.
En 1940 se trasladó a Estados Unidos para
hacerse cargo de la cátedra de física teórica del Institute for Advanced
Study de la Universidad de Princeton, y en 1946 obtuvo la nacionalidad
estadounidense. Regresó a Zurich una vez finalizada la Segunda Guerra
Mundial.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Pongamos cara y vida a la Ciencia. FRIEDRICH HUND.
Fuente: Wikipedia.
Friedrich Hund (4 de febrero,
1896 - 31 de marzo, 1997) fue un físico conocido por su trabajo en la
estructura de átomos y moléculas.
Estudió matemáticas, física y
geografía en Marburgo y Gotinga (Göttingen). Investigó e impartió clase (de
física teórica) en las universidades de: Gotinga (1925), Harvard (1926), Rostock (1927), Copenhague (1928), Leipzig (1929), Jena (1946), Fráncfort del Meno (1951), Gotinga de nuevo (1957)
Publicó más de 250 artículos y
libros científicos, entre ellos "Grundbegriffe der Physik"
(Fundamentos de física) (1969), "Geschichte der Quantentheorie"
(Historia de la teoría cuántica) (2. Ed., 1975), y "Geschichte der
physikalischen Begriffe" (Historia de los conceptos físicos) (2 Vol., 2.
Ed., 1978).
En química cuántica se conoce la regla
de Hund, que estipula que en orbitales de la misma energía los electrones
entran de uno en uno en cada orbital con el mismo espín. Cuando se alcanza el
semillenado, comienza el apareamiento con espines opuestos.
martes, 24 de marzo de 2015
Pongamos cara y vida a la Ciencia. ERWIN SCHRÖDINGER.
Fuente: Biografiasyvidas.com
(Viena, 1887-id., 1961) Físico austriaco. Compartió el Premio Nobel de Física del año 1933 con Paul Dirac por su contribución al desarrollo de la mecánica cuántica. Ingresó en 1906 en la Universidad de Viena, en cuyo claustro permaneció, con breves interrupciones, hasta 1920. Sirvió a su patria durante la Primera Guerra Mundial, y luego, en 1921, se trasladó a Zurich, donde residió los seis años siguientes.
En 1926 publicó una serie de artículos que sentaron las
bases de la moderna mecánica cuántica ondulatoria, y en los cuales
transcribió en derivadas parciales su célebre ecuación diferencial, que
relaciona la energía asociada a una partícula microscópica con la
función de onda descrita por dicha partícula. Dedujo este resultado tras
adoptar la hipótesis de De Broglie, enunciada en 1924, según la cual la
materia y las partículas microscópicas, éstas en especial, son de
naturaleza dual y se comportan a la vez como onda y como cuerpo.
Atendiendo a estas circunstancias, la ecuación
de Schrödinger arroja como resultado funciones de onda, relacionadas con
la probabilidad de que se dé un determinado suceso físico, tal como
puede ser una posición específica de un electrón en su órbita alrededor
del núcleo.
En 1927 aceptó la invitación de la Universidad
de Berlín para ocupar la cátedra de Max Planck, y allí entró en contacto
con algunos de los científicos más distinguidos del momento, entre los
que se encontraba
Albert Einstein.
Permaneció en dicha universidad hasta 1933, momento en que decidió abandonar Alemania ante el auge del nazismo y de la política de persecución sistemática de los judíos. Durante los siete años siguientes residió en diversos países europeos hasta recalar en 1940 en el Dublin Institute for Advanced Studies de Irlanda, donde permaneció hasta 1956, año en el que regresó a Austria como profesor emérito de la Universidad de Viena.
lunes, 23 de marzo de 2015
Pongamos cara y vida a la Ciencia. ISAAC NEWTON.
Científico inglés (Woolsthorpe, Lincolnshire, 1642 -
Londres, 1727). Hijo póstumo y prematuro, su madre preparó para él un
destino de granjero; pero finalmente se convenció del talento del
muchacho y le envió a la Universidad de Cambridge, en donde hubo de
trabajar para pagarse los estudios. Allí Newton no destacó
especialmente, pero asimiló los conocimientos y principios científicos
de mediados del siglo XVII, con las innovaciones introducidas por
Galileo, Bacon, Descartes, Kepler y otros.
Tras su graduación en 1665, Isaac Newton se
orientó hacia la investigación en Física y Matemáticas, con tal acierto
que a los 29 años ya había formulado teorías que señalarían el camino de
la ciencia moderna hasta el siglo XX; por entonces ya había obtenido
una cátedra en su universidad (1669).
Suele considerarse a Isaac Newton uno de los
protagonistas principales de la llamada «Revolución científica» del
siglo XVII y, en cualquier caso, el padre de la mecánica moderna. No
obstante, siempre fue remiso a dar publicidad a sus descubrimientos,
razón por la que muchos de ellos se conocieron con años de retraso.
Newton coincidió con Leibniz
en el descubrimiento del cálculo integral, que contribuiría a una
profunda renovación de las Matemáticas; también formuló el teorema del
binomio (binomio de Newton). Pero sus aportaciones esenciales se produjeron en el terreno de la Física.
Sus primeras investigaciones giraron en torno a
la óptica: explicando la composición de la luz blanca como mezcla de los
colores del arco iris, Isaac Newton formuló una teoría sobre la
naturaleza corpuscular de la luz y diseñó en 1668 el primer telescopio
de reflector, del tipo de los que se usan actualmente en la mayoría de
los observatorios astronómicos; más tarde recogió su visión de esta
materia en la obra Óptica (1703).
También
trabajó en otras áreas, como la termodinámica y la acústica; pero su
lugar en la historia de la ciencia se lo debe sobre todo a su
refundación de la mecánica. En su obra más importante, Principios matemáticos de la filosofía natural (1687),
formuló rigurosamente las tres leyes fundamentales del movimiento: la
primera ley de Newton o ley de la inercia, según la cual todo cuerpo
permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme si no actúa
sobre él ninguna fuerza; la segunda o principio fundamental de la
dinámica, según el cual la aceleración que experimenta un cuerpo es
igual a la fuerza ejercida sobre él dividida por su masa; y la tercera,
que explica que por cada fuerza o acción ejercida sobre un cuerpo existe
una reacción igual de sentido contrario.
De estas tres leyes dedujo una cuarta, que es la más
conocida: la ley de la gravedad, que según la leyenda le fue sugerida
por la observación de la caída de una manzana del árbol. Descubrió que
la fuerza de atracción entre la Tierra y la Luna era directamente
proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al
cuadrado de la distancia que las separa, calculándose dicha fuerza
mediante el producto de ese cociente por una constante G; al extender ese principio general a todos los cuerpos del Universo lo convirtió en la ley de gravitación universal.
La
mayor parte de estas ideas circulaban ya en el ambiente científico de
la época; pero Newton les dio el carácter sistemático de una teoría
general, capaz de sustentar la concepción científica del Universo
durante varios siglos. Hasta que terminó su trabajo científico
propiamente dicho (hacia 1693), Newton se dedicó a aplicar sus
principios generales a la resolución de problemas concretos, como la
predicción de la posición exacta de los cuerpos celestes, convirtiéndose
en el mayor astrónomo del siglo. Sobre todos estos temas mantuvo agrios
debates con otros científicos (como Halley, Hooker, Leibniz o
Flamsteed), en los que encajó mal las críticas y se mostró
extremadamente celoso de sus posiciones.
Como profesor de Cambridge, Newton se enfrentó a los abusos de Jacobo II
contra la universidad, lo cual le llevó a aceptar un escaño en el
Parlamento surgido de la «Gloriosa Revolución» (1689-90). En 1696 el
régimen le nombró director de la Casa de la Moneda, buscando en él un
administrador inteligente y honrado para poner coto a las
falsificaciones. Volvería a representar a su universidad en el
Parlamento en 1701. En 1703 fue nombrado presidente de la Royal Society de Londres. Y en 1705 culminó la ascensión de su prestigio al ser nombrado caballero.
sábado, 21 de marzo de 2015
Pongamos cara y vida a la Ciencia. NIELS BOHR
Fuente: biografiasyvidas.com
(Niels Henrik David Bohr; Copenhague, 1885 - 1962) Físico danés.
Considerado como una de las figuras más deslumbrantes de la física
contemporánea y, por sus aportaciones teóricas y sus trabajos prácticos,
como uno de los padres de la bomba atómica, fue galardonado en 1922 con
el Premio Nobel de Física "por su investigación acerca de la estructura
de los átomos y la radiación que emana de ellos".
Pese a contravenir principios de la física clásica, su modelo atómico,
que incorporaba el modelo de átomo planetario de Rutherford y la noción
de cuanto de acción introducida por Planck, permitió explicar tanto la
estabilidad del átomo como de sus propiedades de emisión y de absorción
de radiación. En esta teoría, el electrón puede ocupar algunas órbitas
estacionarias en las cuales no irradia energía, y los procesos de
emisión y de absorción son concebidos como transiciones del electrón de
una órbita estacionaria a otra.
Niels Bohr cursó estudios superiores de física en la
Universidad de Copenhague, donde obtuvo el grado de doctor en 1911. Tras
haberse revelado como una firme promesa en el campo de la física
nuclear, pasó a Inglaterra para ampliar sus conocimientos en el
prestigioso Cavendish Laboratory de la Universidad de Cambridge, bajo la
tutela de sir Joseph John Thomson
(1856-1940), químico británico distinguido con el Premio Nobel en 1906
por sus estudios acerca del paso de la electricidad a través del
interior de los gases, que le habían permitido descubrir el electrón,
partícula anteriormente intuida y bautizada por George Johnstone Stoney (1826-1911).
Precisamente al estudio de los electrones estaba
dedicada la tesis doctoral que acababa de leer el joven Bohr en
Copenhague, y que había llevado a territorio británico con la esperanza
de verla traducida al inglés. Pero, comoquiera que Thomson no se
mostrara entusiasmado por el trabajo del científico danés, Bohr decidió
abandonar el Cavendish Laboratory y marcharse a la Universidad de
Manchester, donde aprovechó las enseñanzas de otro Premio Nobel, Ernest Rutherford (1871-1937), para ampliar sus saberes acerca de las radiactividad y los modelos del átomo.
A partir de entonces, entre ambos científicos se
estableció una estrecha colaboración que, sostenida por firmes lazos de
amistad, habría de ser tan duradera como fecunda. Rutherford había
elaborado una teoría del átomo que era totalmente válida en un plano
especulativo, pero que no podía sostenerse dentro de las leyes de la
física clásica. Bohr, en un alarde de audacia que resultaba impredecible
en su carácter tímido y retraído, se atrevió a soslayar los problemas
que obstaculizaban los progresos de Rutherford con una solución tan
sencilla como arriesgada: afirmó, simplemente, que los movimientos que
se daban dentro del átomo están gobernados por unas leyes ajenas a las
de la física tradicional.
En 1913, Niels Bohr alcanzó celebridad mundial
dentro del ámbito de la física al publicar una serie de ensayos en los
que revelaba su particular modelo de la estructura del átomo. Tres años
después, el científico danés regresó a su ciudad natal para ocupar una
plaza de profesor de Física Teórica en su antigua alma mater; y
en 1920, merced al prestigio internacional que había ido adquiriendo por
sus estudios y publicaciones, consiguió las subvenciones necesarias
para la fundación del denominado Instituto Nórdico de Física Teórica
(más tarde denominado Instituto Niels Bohr), cuya dirección asumió desde
1921 hasta la fecha de su muerte (1962).
En muy poco tiempo este instituto se erigió, junto a las
universidades alemanas de Munich y Göttingen, en uno de los tres
vértices del triángulo europeo donde se estaban desarrollando las
principales investigaciones sobre la física del átomo. En 1922, año en
el que Bohr se consagró definitivamente como científico de renombre
universal con la obtención del Premio Nobel, vino al mundo su hijo Aage
Niels Bohr, que habría de seguir los pasos de su padre y colaborar con
él en varias investigaciones. Doctorado también en física, fue, al igual
que su progenitor, profesor universitario de dicha materia y director
del Instituto Nórdico de Física Teórica, y recibiría el Premio Nobel en
1975.
Inmerso en sus investigaciones sobre el átomo y la mecánica cuántica, Niels Bohr enunció, en 1923, el principio de la correspondencia, al que añadió en 1928 el principio de la complementariedad.
A raíz de esta última aportación se fue constituyendo en torno a su
figura la denominada Escuela de Copenhague de la mecánica cuántica,
cuyas teorías fueron combatidas ferozmente (y ciertamente en vano) por
Albert Einstein
(1879-1955). A pesar de estas diferencias, sostenidas siempre en un
plano teórico (pues Einstein sólo pudo oponer a las propuestas de Bohr
elucubraciones mentales), el padre de la teoría de la relatividad
reconoció en el físico danés a "uno de los más grandes investigadores
científicos de nuestro tiempo".
En la década de los años treinta, Niels Bohr
pasó largas temporadas en los Estados Unidos de América, adonde llevó
las primeras noticias sobre la fisión nuclear, descubierta en 1938 en
Berlín por Otto Hahn (1879-1968) y Fritz Strassmann
(1902-1980), que habrían de dar lugar a los trabajos de fabricación de
armas nucleares de destrucción masiva. Durante cinco meses trabajó con
J. A. Wheeler en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton (Nueva
Jersey), y anunció, junto con su colaborador, que el plutonio había de
ser fisionable, al igual que lo era el uranio.
De regreso a Dinamarca, fue elegido presidente
de la Real Academia Danesa de Ciencias (1939). Volvió a instalarse en
Copenhague, en donde continuó investigando e impartiendo clases hasta
que en 1943, a raíz de la ocupación alemana, tuvo que abandonar su país
natal debido a sus orígenes judíos. Su vida y la de los suyos llegaron a
estar tan amenazadas que se vio forzado a embarcar a su familia en un
pequeño bote de pesca y poner rumbo a Suecia. Pocos días después, Bohr
se refugió en los Estados Unidos y, bajo el pseudónimo de Nicholas Baker,
empezó a colaborar activamente en el denominado Proyecto Manhattan,
desarrollado en un laboratorio de Los Álamos (Nuevo México), cuyo
resultado fue la fabricación de la primera bomba atómica.
Al término de la II Guerra Mundial (1939-1945), retornó a
Dinamarca y volvió a ponerse al frente del Instituto Nórdico de Física
Teórica. A partir de entonces, consciente de las aplicaciones
devastadoras que podían tener sus investigaciones, se dedicó a convencer
a sus colegas de la necesidad de usar los hallazgos de la física
nuclear con fines útiles y benéficos.
Pionero en la organización de simposios y
conferencias internacionales sobre el uso pacífico de la energía
atómica, en 1951 publicó y divulgó por todo el mundo un manifiesto
firmado por más de un centenar de científicos eminentes, en el que se
afirmaba que los poderes públicos debían garantizar el empleo de la
energía atómica para fines pacíficos. Por todo ello, en 1957, recibió el
premio Átomos para la Paz, convocado por la Fundación Ford para
favorecer las investigaciones científicas encaminadas al progreso de la
humanidad.
Director, desde 1953, de la Organización Europea
para la Investigación Nuclear, Niels Henrik David Bohr falleció en
Copenhague durante el otoño de 1962, a los setenta y siete años de edad,
después de haber dejado impresas algunas obras tan valiosas como Teoría de los espectros y constitución atómica (1922), Luz y vida (1933), Teoría atómica y descripción de la naturaleza (1934), El mecanismo de la fisión nuclear (1939) y Física atómica y conocimiento humano (1958).
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